
No sé hasta dónde llegarán
las alas de la desesperación
para encontrar la solución a los problemas
crisis, imágenes de horror
en el paisaje de la vida
y todo el caos nos rodea.
Y no sé hasta dónde
el mito de que la droga es solución
se vuelve realidad después de la fantasía
en la mente de locos irremediables,
de cabezas sin conciencia.
Y tampoco sé hasta dónde llegará
el grito de confusión en las mentes
de los jóvenes del mundo,
hasta dónde el deseo se vuelve
efecto y descanso profundo.
Y menos sé dónde empieza
el otro lado del paisaje de la vida,
la vida del anciano, la vida del niño,
la nuestra,
ahí donde la confusión es obscura y clara
interesante y absurda, tranquila y desastrosa,
ahí donde nadie sabe si es de noche o es de día;
no sé dónde, no lo sé,
y cuánto daría por llegar a ese paisaje
y hallarme,
inmerso en esos rumbos de temor y valentía
de la inesperada tristeza y la gran alegría
de ver quién soy en realidad y por qué estoy aquí
confundiéndome en el paisaje de la vida.




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